TUNUPA / CONJURO

 

Manifestaciones y leyendas del trueno

Los poemas pertenecen a Tunupa, dios del tiempo, una serie poética.

I                               TUNUPA / CONJURO

Tunupa es como el viento frío
que arde en el regazo de los rayos del tiempo.

Baila en el ombligo del lago Titicaca,
donde los relámpagos convocan
al horizonte de Orión.

¿Es un señor?
¿Es un dios?
¿O es un niño eucalipto?

Mientras

le extiendo

 parawitas de afecto,
la rueca

de la nevada

 gira mansamente.

Y en las pampas

 del Allin Qhapaq
nacen mujeres

fogosas y fuertes.

De nuestros vientres se tejen
cuchillos de amor.

 

En el fin del mundo
todos los conjuros llaman al estruendo.

 

Tunupa, rikuyta munani, (Tunupa quiero verte),

¡Hamuy! (¡Ven!)

Kay pachapi  kani,  (aquí encima estoy),

¿Qan, maytataq purishanki?  (¿tú, donde andas?)

 

¡Silencio!
Los zorrinitos rompen
esos charanguitos

que bailan,
esas cuerdas

que se beben
al sol en la estepa lunar
de tus ombligos.

Mirémonos
en silencio niño de los eucaliptos.

 ¡Shu...!

No quiero despertar.
Quiero despeinarme
el cabello del sol,
cuando tú ríes o lloras.

 

II

Hamuy chiri uchuhina/ Ven como el ají.

Hamuy, tusuykusunchis/  Ven bailaremos

k’usillu hina asisunchis/ como los monos reiremos

¡Hamuy!/ ¡Ven!

Paqarisunchis ñuñupataypi/ Amaneceremos encima de mis pechos.

Upyaykuway q’uñi lichitahina/  Bébeme como a la leche tibia.

 

Desde el khapia,

el ukumari silba el eco

de la cantuta

enamorada

¡Soy tu amante que mira de lejos,

soy tu amante que quiere comprar luciérnagas

a la muerte para esas sombras

en celos que te preparo!

quiero enredarte

 en mi suerte

tu tiempo roto en mi vientre,
en el sur y el norte de Orión
me fijan con tu oriente.

 

¿Iman kanki?, ¡pitak kanki!/ ¿Quién eres?, ¡qué eres!

Kaypi kashanki wawa jina jamunki/ Aquí estás, vienes como una criatura

 

Saltas cargando

estaciones inquietas que ruedan

llamas doradas

para ofrecerme tus cortejos,

 

misterioso amante

dejaste una trampa

que rompe las ruinas del destino,

 

abre el camino

  máscara del saq´ra

 rompe mi distancia.

 

En la fiesta del fin del mundo

existe una puerta llamada Amaru Muru.

Esa es la casa de Amaru.

 

III      AMARU/   ΚΑΥ   ΡΑΤΑΡΙ/     UKURIMUN

Los wititis se casan en la casa del cóndor,

Amaru ukurimun ¡Kaypi kashan!

(Amaru ha aparecido !Aquí esta!)

 

Nosotros seremos los padrinos

en la viña de Amaru

todos cantamos lento y bien harto

 

 

Como aquellos leque, leques,

 que encienden al cielo roto

para empollar a las vicuñitas

que miran para casar

a la hija de Tunupa

princesa WillKa,

hija séptima de los cielos,

somos los padres del ciclo,

su madre los inframundos adormilados.

 

Mach'aqhina pampaman uraykusun,/ Como serpientes bajemos al suelo,

makinta mañay Amaru,/ pídela en mano Amaru,

Willka suyan p'unchaywan tutawan huñunanta,/Willka espera la conjunción del día y la noche

tukuchinapaq hinaspa paqarichinapaq./para destruir y crear
K'anchayniyki pisiwanmi, Payqa tutam../ falta  tu luz,  ella es la noche.

 

soy una estepa

de cantuta herida

que creció en la ficción

de la montera de su madre.

 

Cantutita, cantutita

 guitarrita de las piedras,

aplaudan a esta wawa que se duerme

En el Ukhu pacha con el Ukumari.

 

Es la noche donde canturreamos esas wifalas

deidad del agua o del fuego,

del viento o la tierra,

nos alaban los demontres de mi padre.

 

¡trenzemos a los  ayarachis!

que desnudan flores calatas

tonadilla de malvas amarillas

que despiertan

 salvajes imillitas

de muslos que engendran

el origen del Kon,

diurna ave,
como el hiruchullo de las puertas petreas
o el alqamari rapaz,
anuncian la sombra pétrea en Tunupa.

 

 

Chaymanta sirinakuna/ Entonces las sirenitas

Titikakapi takispa muyurinku,/van cantando por el titikaka

                                                               nisunkiku: qampaq kicharinku,/Diciéndote que te abren

kay Intipa q'uñi uku pachanta,/ el infierno cálido de este sol,

Killahina Awernu, chhirikunata paskaq,/Averno como la luna, que abre el hielo

pacha tukukuypi./en el fin de los tiempos

 

      IV      TONADA

DE UN SA’QRA

 

No tengo miedo

de tu cuerpo encrespado,

cántame muy despacio

saqra,

las fogatas ríen

en el aliento de tu ardor.

Te miro en secreto y con hambre

sin saber tu cuerpo arrogante

Tintinea animal de fuego,

sacude el Cancharani,

tus latidos rompen la noche del Allin capacc,

Mientras tú bebes constelaciones hebrías

 el Misti te envidia

tu trueno es un sueño fecundo/

te sientas en aquella silla

del crepúsculo

de Layqaqota

y yo soy

el desierto de la luna en jade

del titikaka,

c

u

e

l

g

o

en tu cuello

tibio.

En tanto

                                 tus mineros se burlan de ti

                                                                       

                                                          V       HEREJEs y SA’QRA

 

 Tu piel derrite

la lluvia hambrienta

de mi risa

mansa,

en tus miedos,

enrosquémonos
para redimir  sus desgracias,
de la vida de esos cultores

 falsos como Almagro o Pizarro.

entonces
maldigamos el Partenón
o una iglesia pagana de mil pactos,
donde fenecieron

infinitos esclavos caídos
en el espejo

de Sodoma y Gomorra,
inventaron 
¡Mentiras, Tunupa!


¡Oh, Sa'qra!
Entonces esta canción,
en tanto destruyamos de regocijo
estos sueños de risas suaves
de vírgenes
y herejes.

 

Soy una china,

una Sa’qra,

me tocó aquí,

 risueña pasña,

 suave y despacio,

como el final de los templos

que cierran círculos.

 

 

Mientras ríes y ríes en la fe de un rito de iglesia pagana

en tu tráfico de colores ilícitos

*muertos  se bañan en oro,

metales y brujas blancas

 huelen el infierno de los cielos

ignorando la luz de tu noche,

bebiéndose la fe de los inocentes.

 

 

¿Pikunataq paykuna, Sa'qra?/ ¿Quiénes son ellos, Sa’qra?

¿Paykunachu uchuy saqrakuna?,/ ¿Acaso ellos son pequeños demonios?

qanmanta k'anchayta mañaqkunku/que te piden luz

 

Las velas se encienden

en tectónicas llagas de rituales en plata

un cura se enciende fuego mientras

 atrapa hostias y bellas sacerdotisas verdes

de las diablas de vírgenes sin vientre de yeso.

 

no existe dios que correspondan los llantos

a ninguno lo recuerdan,

más que tu presencia dominante saqra,

los tienes acostumbrados a devorarlos

 cuando atrapan sus sueños

 

¿Qanchu icha paykunapa hampin kanki, / ¿serás acaso su medicina

 ichapis paykunapa ch'innin? / o su silencio?

 


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